Comisión de Ética del Congreso inicia investigación de oficio contra Lucinda Vásquez por presunto maltrato a sus trabajadores
El grupo parlamentario aprobó por mayoría abrir un proceso contra la legisladora, tras difundirse imágenes donde se evidencia que empleados de su despacho realizaban tareas domésticas. El caso no fue considerado flagrante por la presidencia de la comisión.
La Comisión de Ética del Congreso aprobó por mayoría denunciar de oficio a la congresista Lucinda Vásquez, luego de que el programa dominical Cuarto Poder difundiera imágenes en las que se aprecia a personal de su despacho realizando labores domésticas, como la preparación de alimentos y el corte de uñas. A pesar que tras la difusión del reportaje el despacho de Lucinda Vásquez emitió un comunicado informando que en ningún momento se había maltratado a sus trabajadores e incluso después de que un asesor brindara declaraciones a los medios de comunicación explicando que los "trabajos domésticos" eran realizados voluntariamente como un acto de solidaridad hacía la congresista la congresista será investigada con la finalidad de esclarecer el caso, las fotografías y los motivos.
Durante la sesión del grupo de trabajo, la congresista Rosangella Barbarán planteó que el caso sea tratado bajo la figura de flagrancia, con el fin de adoptar una decisión inmediata. “Las imágenes son explícitas y tanto la parlamentaria como el trabajador implicado han reconocido los hechos”, sostuvo Barbarán.
No hay flagrancia
Pese al pedido de tramitación urgente, el presidente de la Comisión de Ética, Elvis Vergara, aclaró que la denuncia contra Vásquez no puede ser considerada como un caso de flagrancia, conforme al Código de Ética Parlamentaria, el Reglamento del Congreso y la normatividad vigente.
El proceso, por tanto, seguirá los cauces regulares de investigación, que incluyen la recopilación de pruebas, testimonios y descargos antes de la eventual imposición de sanciones. La congresista Vásquez podría enfrentar desde una amonestación pública hasta una suspensión, dependiendo de la gravedad que determine la comisión. Mientras tanto, el caso se suma a una lista de cuestionamientos éticos que vuelven a poner en el centro del debate la conducta y el manejo del personal de los despachos congresales.