Las regiones del sur son el foco principal de violencia en las protestas
La crisis política desatada desde que Pedro Castillo disolviera el Congreso y su posterior vacancia, todo en tiempo maratónico, fueron el inicio de un estallido social que no cesa y ya alcanza medio centenar de fallecidos.
Si bien es cierto, algunas zonas del país detuvieron la agresividad de sus manifestaciones, este no ha sido el caso en las regiones del sur, donde se han reportado una gran cantidad de heridos y fallecidos.
El gobierno decretó el Estado de Emergencia ante la interminable ola de violencia que acontece. Sin embargo, el decreto político no parece amainar los disturbios.
En esta situación cabe preguntarse, ¿Por qué se ha concentrado la violencia en el sur del país?
Una región identificada con Castillo
Pedro Castillo fue elegido el presidente electo del Perú en 2021, una gran cantidad de los votos que le favorecieron eran provenientes de la llamada sierra sur de Perú que comprende las provincias de Arequipa, Apurímac, Ayacucho, Cuzco y Puno.
Hernán Chaparro, director del Instituto de Estudios Peruanos, afirma que las citadas zonas tuvieron una “gran identificación con un presidente que por primera vez era un campesino".
Según Chaparro, fue precisamente en el colectivo social sureño donde la idea que a “Castillo no lo dejan gobernar” se fue instaurando luego de las constantes investigaciones e información en su contra. Esta idea se vería confirmada luego de la vacancia del expresidente.
Zonas olvidadas por el Estado
Según el director del Instituto de Estudios Peruanos, El estado nunca he invertido lo suficiente en el sur. Son zonas que carecen de obras públicas como escuelas y hospitales. Los gobiernos que anteceden, hicieron promesas que jamás cumplieron. Por lo cual, hay toda “una agenda postergada en el sur”.
Esto se evidencia en las constantes oposiciones del sur contra el “centralismo limeño”, representado en un episodio ocurrido en 2011, conocido como “Aimarazo”, acontecido cuando la población aimara salió en protesta contra el gobierno de Alan García por las concesiones mineras dadas a canadienses.
En general, el descontento se ha agudizado por la flaqueza del Estado y la alta presencia de compañías extranjeras explotando las riquezas minerales.
“Se ve que sale mucha riqueza y sigue sin haber suficientes escuelas u hospitales", expresó Gonzalo Banda, analista arequipeño.
Corrupción
La incapacidad de gestión por parte de sus representantes regionales son otro factor de descontento para estas regiones, reflejado en el abandono de los servicios públicos. En noviembre de 2022, se ejecutó menos de la mitad del presupuesto otorgado.
Además, la informalidad se hace presente mediante la minería ilegal, contrabando y transportes irregulares, convirtiéndose así en actividades económicas principales.
Gonzalo Banda afirma que "quienes se dedican a ellas no reciben nada del Estado y son algunos de los colectivos que se han sumado a las protestas de los últimos días".
En tanto, las manifestaciones siguen exigiendo la renuncia de Dina Boluarte, señalada como la principal responsable de las muertes durante las protestas.