Madres quechuas y aymaras advierten nueva Toma de Lima: "Hasta las últimas consecuencias"
Mujeres aymaras que fueron objeto de disparos de bombas lacrimógenas al cuerpo. Madres que luego fueron víctimas de una feroz campaña de desprestigio por haber llevado a sus hijos a ejercer su derecho a la protesta.
Llegaron incluso a ser comparadas con animales por parte de un ex ministro y que, paradójicamente, en este Día de la Madre recibieron el saludo del gobierno. Hoy ellas advierten que su lucha no ha terminado y anuncian una nueva Toma de Lima.
Testimonios de madres
Maximiliana Avendaño dice que las madres aymaras no fueron a una guerra, sino a una marcha pacífica. "Si hubiéramos ido a la guerra hubiéramos llevado armas y no a nuestros hijos", dice. Habla con impotencia, porque aún no puede creer la ferocidad con la que fueron reprimidas.
https://youtu.be/6vgon72K7RA
Edith Calisaya (29), con su hijo de 8 meses a la espalda, dice que le tiene que dar de lactar. No acostumbra dejar a su bebé en ninguna de las actividades que realiza. Como todas sus "hermanas" —así se llaman entre ellas— es comerciante y cruza la frontera casi a diario para realizar su actividad.
https://youtu.be/oIvIRpo18fU
Más contundente, dice que ellas no ganan 30 mil soles como los ministros para hacer criar a sus hijos con una empleada. Tampoco lo harían incluso si pudieran, porque son madres, siempre lo fueron y lo serán por naturaleza, nos dice.
https://youtu.be/uIMU4CvNjLI
Celia Manzano (30), una mujer decidida que destaca por su altura y su fortaleza física, complementa a Edith. “Cómo me gustaría decirle al exministro (Oscar Becerra) en su cara algunas cosas, pero no nos dan la oportunidad”, se lamenta.
https://youtu.be/viMsA7avx1I
"No fuimos escuchadas, pero sí discriminadas"
El relato sobre lo que vivieron en Lima les arruga el corazón y hierve la sangre. El racismo más recalcitrante se expresó en boca de cientos de limeños y miles de peruanos. Les dijeron hasta "terroristas", ociosas y sucias.
Ellas insisten en que, mientras estaban en Puno, marchando todos los días, dejando sus puestos en el mercado y a sus hijos durante horas, nunca fueron escuchadas. Debían ir a Lima, donde están los canales de televisión, la presidenta que había hablado de Puno como una de sus prioridades. Alguien las escucharía y todo habría valido la pena. Pero no. Volvieron a Puno con el alma herida y con otras secuelas de la violencia de la policía.
Luisa Melo, a sus 65 años, fue empujada por un policía joven que, con desprecio, le dijo que volviera a su pueblo mientras la arrojaba de la vereda a la calle. Como consecuencia de la caída se fracturó un brazo y hoy no puede trabajar. Pero asegura que eso no la detendrá.

Se viene la tercera Toma de Lima
Rozaron la muerte en las calles de Lima y recibieron oleadas de insultos y desprecio, pero algo que no pueden definir con precisión las empuja a continuar en la lucha.
Es parte de la esencia de ser madre: defender a los hijos y luchar por su futuro, por que sean bien tratados.
"Yo amo a mi Perú" dice Maximiliana Avendaño, y se conduele de que no tenga autoridades mínimamente preparadas para gobernarlo. Por eso piensa volver a Lima a marchar “hasta las últimas consecuencias”. Volver a hacerse presentes. Y, de esa manera, seguir siendo madres.




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