A propósito del Día De La Mujer, ¿Qué ocurre el 9 de marzo?
Escribe: Luciana Ubillús Rojas, responsable de Comunicaciones de HRG Abogados
Cada 8 de marzo las empresas publican creativas piezas gráficas o audiovisuales conmemorando el Día Internacional de la Mujer, donde hablan sobre igualdad, el liderazgo femenino y compromiso que sostienen con las mujeres, pero aquí el problema no está en el mensaje calendarizado, sino en lo que ocurre a partir del día siguiente.
La igualdad no se demuestra en una pieza gráfica ni en un comunicado institucional, se demuestra en quién toma las decisiones, en quién participa en los espacios estratégicos y en quién tiene voz cuando se definen los rumbos de una empresa.
En el entorno empresarial actual, la conversación ya no gira únicamente en torno a la representación femenina, sino al ejercicio real de poder femenino. ¿Las mujeres influyen en la estrategia? ¿Participan en la gobernanza? ¿Son consideradas en igualdad de condiciones para asumir responsabilidades de alto impacto? Estas preguntas no deberían entenderse como ideológicas, sino como básicas estructurales.
El marco legal peruano es claro en materia de igualdad y no discriminación. Existe normativa específica sobre prevención del hostigamiento sexual, equidad salarial y protección de derechos fundamentales en el ámbito laboral; sin embargo, el cumplimiento normativo es apenas el punto de partida para mantener la coherencia entre lo que decimos ser y lo que hacemos como institución. La verdadera transformación ocurre cuando la igualdad se incorpora a la cultura organizacional y a la lógica de toma de decisiones como una práctica sostenida por convicción.
Desde la comunicación corporativa, el mayor riesgo no es no hablar del 8 de marzo, sino hablar sin coherencia. Cuando el discurso institucional no está respaldado por prácticas concretas, la reputación se debilita. Hoy en día, la reputación es un activo estratégico con impacto económico y jurídico. Las empresas que comprenden esto no utilizan la igualdad como narrativa producto de una efeméride, la integran en su estructura, en sus políticas internas, en sus procesos de selección y promoción, y en su forma de liderar.
El 8 de marzo no exige discursos perfectos, exige decisiones valientes y coherentes, porque en el entorno empresarial moderno, la igualdad no es un gesto simbólico, es una convicción institucional.