El día que José María Salcedo se infiltró al manicomio Víctor Larco Herrera

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Escrito por: NTrujillo
El día que José María Salcedo se infiltró al manicomio Víctor Larco Herrera

José María “Chema” Salcedo convirtió el periodismo en una experiencia vivida en carne propia. Su histórica infiltración en el hospital Víctor Larco Herrera no solo evidenció el abandono y las condiciones indignas de los pacientes psiquiátricos, sino que también marcó un antes y un después en el periodismo de investigación en el Perú

Este 6 de abril del 2026 falleció el periodista José María Salcedo, con una trayectoria que no se limitaba a un escritorio. En 1984, mientras trabajaba en la revista “Quehacer”, publicó el informe especial “Vida, pasión y muerte de la salud mental en el Perú”, tras infiltrarse como paciente en el hospital psiquiátrico Víctor Larco Herrera para conocer la realidad de quienes habitaban entre sus altas paredes.

“A Chema Salcedo le fascinaban los reportajes, salir a la calle, traer el aliento de la vida al cubículo de la revista”, explicó Juan ‘Cancho’ Larco, director del impreso.

El plan del “Chema” empezó mucho antes de su internamiento, según el informe, este fingió un diagnóstico de depresión aguda y un cambio de look que le permitió camuflarse entre los verdaderos enfermos.

“Dos días de barba, una pequeña revolución en el orden del pelo, una vestimenta holgada, triste, descuidada, permitieron completar el cuadro. Y una mañana enrumbamos hacia el Hospital Larco Herrera”, expresa el mismo Chema en su informe.

A su internamiento lo acompañaron Carlos Domínguez y Luis Peirano, quienes lo seguían de cerca con una cámara de bolsillo mientras realizaban los trámites que terminaron en una larga fila donde esperó la entrevista con una psicóloga y un doctor. El diagnóstico; depresión. No fue internado.

Tras un día un perdido, regresó al siguiente, aun con una apariencia desaliñada que llamaba la atención de quienes se lo cruzaban, decidido y con síntomas nuevos que finalmente le permitieron la entrada.

Su pabellón fue uno general, con diferentes tipos de “loquitos” que lo miraban con curiosidad. Entre ellos se encontraba un agente de la CIA, amigo del Señor Emperador de Japón, quien parecía dormir recostado sobre una pared: “Cómo le va, cómo le va. Qué dice la CIA. Yo soy agente de la CIA. Tengo unos vidrios en los ojos, unos vidrios perfectos, oiga usted, unos vidrios con los que veo la verdad”.

Durante su estadía, Salcedo documentó las condiciones precarias que vivían los pacientes del Hospital Psiquiátrico Víctor Larco Herrera, bajo el mando de autoridades que afirmaban velar por el bienestar de aquellos que la cordura los había abandonado. Con todas las pruebas confrontó a la directora del nosocomio, que se caía a pedazos, y esta negó cualquier interés por “las noticias”.

El número 29, de junio de 1984, de la revista “Quehacer” reveló una realidad que muchos ignoraban y otros pocos facilitaban; en el Perú dejabas de ser humano al cruzar esa fachada amarilla con rejas blancas.

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