EL SENTIMIENTO DE PERUANIDAD EN EL SIGLO XXI
Hoy que celebramos nuestros 205 años de independencia del reino español es importante desarrollar hoy, de manera sucinta y en la situación social e histórica que atraviesa nuestro país, los sentimientos de peruanidad que nos unen, que nos identifican, que nos diferencia de otras naciones, que nos hacen peruanos, que nos estructura como un país rico no sólo en recursos, también en historia, tradiciones, costumbres, mitos, creencias, sangre y amor por esta tierra que nos pide a gritos su salvación.
Para ello, es necesario definir que entendemos por peruanidad. En la perspectiva de José de la Riva-Agüer, quien escribió una obra completa sobre este tema, la peruanidad se define como un sentimiento de pertenencia y conexión profunda con el Perú, arraigado en su historia, tradiciones y cultura. Riva-Agüero consideraba que la peruanidad no era solo una cuestión geográfica o política, sino también un componente espiritual y moral que debía ser cultivado y defendido.
La peruanidad es tomar conciencia del territorio geográfico que ocupamos en el espacio-tiempo de nuestra realidad, arraigado con sentimientos de pertenencia, protección, orgullo y porvenir, entrelazado por la historia, costumbres, raíces, tradiciones y características que nos unen y también nos diferencia, pero con un solo camino, la búsqueda del desarrollo y bienestar general.
Lamentablemente estos sentimientos vienen siendo bombardeados, día a día, debilitándolos hasta su posible extinción. Nos duele ver y observar con frustración como se destruye desde la política, la corrupción, el terrorismo urbano, la economía, la historia y desde el universo de las ideas, aquel sentimiento de peruanidad que nos unía, que nos hacía entender el por qué seguimos jalando con esfuerzo las riendas de nuestro mundo.
Empezando por una historia nacional llena de medias verdades e inmensas mentiras que, como bien lo apuntó en una entrevista nuestra gran historiadora María Rostworowski, nos acompleja desde hace muchos años.
Vivimos lamentando que un grupo de españoles destruyó un imperio idílico, un paraíso terrenal que nos fue arrebatado para saquear nuestras riquezas, hasta hoy.
Hemos dejado de lado el hecho que no somos ni españoles ni incas o cajamarcas o tallanes, o huancas o chancas, somos peruanos, somos la amalgama de varias culturas, el rico mestizaje de diversos mundos que nos brindan una identidad única, que debemos tomar lo positivo de esta realidad y rechazar lo negativo, pero entendiendo que somos miembros de una sola nación.
Nos han llenado el alma de mentiras, profundizando rencores, generando mayor división y desconfianza, fragmentando una sociedad que camina a ciegas a un porvenir incierto, hemos permitido que un cúmulo de delincuentes y mercachifles de la política dirijan nuestros destinos.
Hemos condenado al olvido a aquellos que dieron su vida, su sangre, sus bienes y su propio bienestar por construir las bases de un país libre y sin cadenas; pero hoy, en pleno siglo XXI, nos hemos impuesto las cadenas de la desidia, el conformismo y la corrupción, donde la vida de un peruano no vale ni si quiera una lágrima.
La historia nunca es lo que queremos que sea o lo que hubiésemos querido que fuera, simplemente debe ser lo que es, lo que sucedió, sin ambages ni criterios ideológicos en su análisis, sin mentiras ni velos que oculten la verdad.
Somos peruanos y debemos buscar todo lo que nos une como sociedad, como la lucha contra un terrorismo urbano que desangra nuestra tranquilidad, buscar puntos de encuentro, somos Perú, somos mestizaje rico en cultura, que abreva de todas las vertientes que nos alimentan, tradiciones que nos identifican, historia que nos hermana, costumbres que nos hacen amar esta tierra llamada Perú.
Autor: Carlos Talledo Manrique, director del Área de Litigios Civiles y Constitucionales en HRG Abogados.
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