La Libertad aumentó densidad de los servicios estatales mientras la desigualdad y las brechas territoriales persisten
El departamento tuvo una pequeña mejora en el Índice de Desarrollo Humano. Para cerrar las brechas de desigualdad y de acceso a servicios públicos es necesario reconstruir la confianza y alentar la acción conjunta.
Un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) revela que La Libertad ha logrado avances en la provisión de servicios estatales entre 2017 y 2024, mientras persiste la desigualdad y las brechas territoriales. Para atender los desafíos pendientes, el documento, titulado “Actuar, confiar y conectar caminos: El valor de la acción conjunta para el desarrollo sostenible”, destaca la urgencia de fortalecer la gobernabilidad democrática y la confianza entre la ciudadanía y sus autoridades.
Actualización del Índice de Desarrollo Humano (IDH)
El informe evalúa el bienestar de la población peruana y los factores que inciden en su progreso, utilizando el Índice de Desarrollo Humano (IDH) a nivel distrital. Esta herramienta resume los logros en tres dimensiones clave del desarrollo: una vida larga y saludable, acceso a la educación, e ingresos suficientes para una vida digna.

El IDH de La Libertad para 2024 es de 0.64, lo que representa una mejora del 1.6% con respecto a 2017, cuando era de 0.63. En 2024, este departamento tuvo el sétimo valor más alto en dicho índice. Dentro del departamento de La Libertad las diferencias son notorias. La provincia de Trujillo registra el IDH más alto, con 0.69, mientras que Julcán y Otuzco tienen las cifras más bajas, con 0.45 y 0.47, respectivamente. Estas variaciones internas muestran que el progreso no está llegando por igual a todos los rincones del departamento. El informe nos habla de la desigualdad, un problema que afecta gravemente al país.

Para entender mejor cómo la desigualdad está frenando el desarrollo, se ha calculado por primera vez el Índice de Desarrollo Humano ajustado por desigualdad (IDH-D) a nivel distrital. Este indicador muestra cuánto se reduce el valor del IDH cuando se consideran las diferencias internas en salud, educación e ingresos. A nivel nacional, la desigualdad reducía el IDH en 17.98% en 2017 y en 18.07% en 2024, lo que indica que no hubo mejora en este promedio. En La Libertad, la pérdida de IDH por desigualdad pasó de 18.67% en 2017 a 16.60% en 2024. Esto significa que la desigualdad tiene hoy un impacto relativamente menor en el desarrollo de la región, con una mejora relativa del 11.1% respecto a 2017.

También se ha medido a escala departamental el Índice de Desarrollo de Género (IDH-G) que compara el nivel de desarrollo humano entre mujeres y hombres. En La Libertad se observa un avance: el desarrollo de las mujeres pasó de representar el 90% del de los hombres en 2017, a 93% en 2024, lo que refleja una reducción de la brecha de género.
Más personas tienen acceso a servicios públicos, pero las desigualdades persisten
El informe también actualiza al 2024 el Índice de Densidad del Estado (IDE), que refleja la presencia de servicios públicos en cuatro dimensiones: salud, educación, agua y saneamiento, y electricidad a nivel distrital. El departamento de La Libertad pasó de 0.71 en 2017 a 0.74 en 2024, lo cual representa un aumento del 4.23%.

A partir del año 2024 la medición de la densidad estatal incorpora dos servicios adicionales: conectividad y seguridad ciudadana, generando el IDE+. La Libertad tiene un IDE+ de 0.787 para el año 2024. Al observar el indicador a nivel provincial, encontramos que la provincia de Trujillo tiene la cifra más alta, con 0.855, mientras la provincia de Sánchez Carrión tiene la cifra más baja, con 0.493.
La conexión entre la ciudadanía y el sistema político
Los datos de la Encuesta Nacional de Hogares nos muestran que las personas siguen valorando el régimen democrático. A la vez hay una creciente insatisfacción con su funcionamiento y la confianza en las instituciones representativas es baja. Las autoridades son electas a través de sucesivos ciclos electorales, mientras el ausentismo electoral ha crecido. En las primeras dos décadas del siglo XXI ha habido avances democráticos, pero resultados redistributivos limitados para impulsar el desarrollo humano. Las personas perciben una conexión débil entre el sistema político y la ciudadanía. Sin una conexión fuerte, pocas personas perciben que se gobierna para el interés general, crece la apatía política, aumenta la polarización política y persiste la desconfianza.
Esta situación dificulta la construcción de consensos, la acción colectiva y la participación ciudadana activa. Para revertirla, sostiene el informe, se requiere aumentar la capacidad del Estado, fortalecer el imperio de la ley, reconstruir la confianza ciudadana en las instituciones y promover la acción conjunta orientada a atender el interés general. Avanzar hacia un modelo de gobernabilidad democrática que realmente responda a las necesidades de la población implica construir un ciclo de refuerzo positivo: cuando el Estado es más efectivo, gana legitimidad, y esta legitimidad impulsa una mayor efectividad. Para impulsar dicho círculo virtuoso, es necesario que los actores, públicos y privados, cooperen para atender los principales problemas identificados por las peruanas y peruanos: la inseguridad ciudadana, la corrupción y la persistente desigualdad.