¡Por los pobres!, ¡Por los “mártires del sur”!, ¡Por Fujimori!, ¿Por Abimael?
La indecorosa - (con algunas excepciones) -, juramentación de diputados y senadores de este resucitado Congreso bicameral de la nación me convence, cada vez más, que debe eliminarse del Reglamento del Legislativo esta ceremonia que sirve para que algunos parlamentarios olviden lo que en la antigua Roma se conocía como gravitas, es decir la dignidad inherente a un importante cargo, en el caso que abordamos, el de legislador, sobre lo cual traté en anterior artículo.
En nuestra Constitución no se estipula que un diputado o senador jure el cargo. Eso está en el Reglamento del Congreso, conjunto de normas de menor jerarquía. En mi opinión, la asunción de funciones de los congresistas debe ser automática apenas cesa el período de sus predecesores, como sucede por ejemplo en el Imperio del Japón, y recibir una credencial o certificado que les pueden entregar en una oficina ad hoc del Legislativo.
Este viernes 24 de julio, muchos padres y madres de la patria reemplazaron el solemne y lacónico “¡Sí, juro!”, prescrito en el Reglamento, por disparatadas frases, conjuros, votos y juramentos que convirtieron un acto serio, en un espectáculo de circo. Nuestros representantes han jurado por el pueblo, por Dios (esta vez no por Dios y por la plata), por Alberto Fujimori, “por los mártires del sur”, por la libertad del golpista Castillo … y, teniendo parlamentarios que reivindican la ideología de Sendero Luminoso, ¿por qué no juraron por Abimael Guzmán?
Cuando Norma Yarrow (Renovación Popular) se negó a tomarse fotos con el presidente del JNE, Roberto Burneo, durante la entrega de credenciales, fue duramente criticada y le endilgaron el sambenito de antidemocrática y malcriada; ayer, su homólogo Jaime Quito (Juntos por el Perú) hizo lo mismo con el presidente de la Junta Preparatoria del Congreso, Miguel Torres y, sin embargo, no he visto que se le critique tanto o igual como a Yarrow.
Quito juró por los “mártires” que murieron en las violentas protestas en el sur tras la detención del golpista Pedro Castillo, pero cínicamente omitió recordar a los jóvenes soldados que fueron apedreados por turbas violentistas azuzadas por gente como él y perecieron ahogados en el río Ilave. Hubo también gente que murió por bloqueos de carreteras al no poder seguir su camino a un hospital.
La comunista Mirtha Vásquez (Ahora Nación) puso por testigos a “las víctimas de la dictadura de los ’90 y de los últimos gobiernos autoritarios”. Como se ve, hay un sesgo ideológico evidente que le impide recordar a las miles de víctimas cuyo siniestro y atroz destino estuvo en manos de los terroristas afines a los ideales que ella defiende.
En el campo de la derecha, Absalón Vásquez recordó a Alberto Fujimori como “el mejor presidente de la historia del Perú” … ¿y dónde queda Ramón Castilla? Se abre la polémica. De igual manera se escucharon frases a favor de la vida, del Señor Dios Todopoderoso, contra la caviarada, en fin, hay para todos los gustos.
Esta bochornosa situación, se evitaría, estoy seguro, si se elimina esta, tan venida a menos, ceremonia de juramentación. Demás está decir que muchos de quienes juran por tal o cual persona o cosa, fácilmente rompen el voto dado ante la posibilidad de conseguir prebendas o por intereses subalternos. ¿Este Congreso bicameral será peor que el anterior Parlamento unicameral?