¿Será esta la verdad tras la tragedia? El mal uso de pernos habría ocasionado el colapso del techo en el Real Plaza Trujillo, según informe pericial

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Escrito por: German Montoya
Una decisión técnica errónea, invisible para el público pero crucial para la seguridad estructural, habría sido el detonante de una de las tragedias más dolorosas ocurridas en Trujillo en los últimos años.

Tras meses de incertidumbre, versiones cruzadas y explicaciones parciales, un informe técnico recientemente revelado arroja nueva luz sobre el colapso del techo del patio de comidas del centro comercial Real Plaza Trujillo, ocurrido la noche del 21 de febrero de 2025. El siniestro dejó un saldo de 6 personas fallecidas y 80 heridas, marcando para siempre a decenas de familias y poniendo en entredicho los estándares de seguridad en grandes infraestructuras comerciales del país.

El peritaje, elaborado por el ingeniero Aníbal Rozas Gallegos y ya remitido a la Fiscalía como parte de la investigación oficial, concluye que la causa principal del colapso fue la fractura súbita de las barras de anclaje que sostenían el techo metálico. Estas fallas, según el documento técnico, se produjeron por el uso de pernos de tipo A36, un material que no contaba con la resistencia necesaria para soportar las cargas estructurales a las que estaba sometida la cubierta.

Una falla silenciosa, pero letal

De acuerdo con el informe, los pernos A36 utilizados en la estructura no eran los adecuados para ese tipo de edificación. En su lugar, debieron emplearse pernos A325, diseñados específicamente para soportar mayores esfuerzos mecánicos y ampliamente recomendados en estructuras metálicas de gran envergadura. La elección incorrecta del material habría provocado que, ante una carga crítica, las barras de anclaje se fracturaran de manera abrupta, desencadenando el colapso del techo.

El peritaje descarta otras hipótesis que circularon en los días posteriores a la tragedia, como la falta de mantenimiento, la corrosión de los elementos metálicos o incluso factores externos extraordinarios. Las pruebas de laboratorio realizadas a los pernos no evidenciaron oxidación ni deterioro progresivo, lo que refuerza la tesis de que el problema estuvo en el diseño y la selección de materiales desde la etapa constructiva.

El momento del desastre

El colapso ocurrió aproximadamente a las 8:42 de la noche, en un horario de alta afluencia de público. Familias enteras se encontraban en el patio de comidas cuando, sin previo aviso, la estructura cedió. El estruendo, seguido del caos, dio paso a escenas de desesperación, rescates improvisados y una movilización de emergencia que se extendió durante horas.

Las seis víctimas mortales y los decenas de heridos convirtieron el incidente en un símbolo del costo humano que pueden tener las malas decisiones técnicas cuando se priorizan criterios distintos a la seguridad.

Voces que alertaron antes

El arquitecto y especialista en proyectos Gerardo Berdejo se pronunció tras conocerse el contenido del informe, señalando que las conclusiones del peritaje confirman advertencias que él mismo había expresado meses atrás en entrevistas con medios locales.

“Después de casi un año de espera ya tenemos más novedades sobre la tragedia ocurrida en el patio de comidas del Real Plaza Trujillo. El día de hoy se filtró un informe técnico del perito e ingeniero Aníbal Rozas Gallegos, material adherido a las investigaciones del caso, que demuestra de manera contundente lo que ya venía advirtiendo meses atrás: la falla se dio en las varillas o pernos de anclaje que soportaban el esfuerzo de las vigas, debido a que se eligió las del tipo A36 en vez de usar las A325, que son más resistentes”, señaló Berdejo a través de sus redes sociales.

El especialista también fue enfático en descartar la falta de mantenimiento como causa del colapso. “Los pernos no presentaban corrosión. Un diseño deficiente fue el cómplice silencioso de esta tragedia que destruyó 6 familias”, añadió.

Más allá de la tragedia

Las conclusiones del informe no solo buscan establecer responsabilidades penales o administrativas. También abren un debate más amplio sobre los procesos de diseño, supervisión y control de calidad en obras de gran escala, así como sobre el rol de las entidades fiscalizadoras y la cadena de decisiones que preceden a una construcción de este tipo.

Mientras la Fiscalía continúa con las investigaciones y las familias de las víctimas esperan justicia, el caso del Real Plaza Trujillo se perfila como un recordatorio doloroso de que, en ingeniería y arquitectura, un solo elemento mal elegido puede marcar la diferencia entre la seguridad y la tragedia.

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