¿Yo señor? ¡No, señor! Los pactos oscuros y la elección de Balcázar
Escribe: Wilson Aranda
Tras el zafarrancho de combate que significó el pleno extraordinario del Congreso para vacar al tristemente célebre José Jerí Oré, el resultado de la votación que sancionó a José Balcázar Zelada como el octavo presidente de Perú fue como un rayo en un cielo sereno.
Nadie esperaba que una persona con graves acusaciones de corrupción en el Colegio de Abogados de Lambayeque, impulsor del matrimonio de niñas y otras perlas pudiera salir sucesor de Jerí. Es curioso que el joven defenestrado tenga 38 años y su reemplazante 83, es decir un cambio de orden en las cifras. Pero alejémonos de la numerología, disciplina en la cual no creo, y abordemos la situación generada por la asunción de Balcázar al sillón presidencial.
Es patético ver cómo los partidos de “derecha” se echan la culpa de haber encumbrado a un integrante de Perú Libre, partido de ideas radicales por su ideología marxista-leninista, a la más alta magistratura del país. Los líderes de Alianza Para el Progreso (APP), Renovación Popular, Podemos Perú, Fuerza Popular levantan el dedo acusador contra todos y cada uno de sus competidores en las elecciones generales de 2026.
El conteo de votos
Indigna ver cómo tratan de adivinar cuántos votos “de culpabilidad” le corresponde a cada organización política, quiénes cambiaron el voto ya comprometido, quiénes pactaron bajo la mesa a cambio de prebendas. En fin… solo falta que en cualquier momento aparezca un brujo o una adivina para anunciar que tiene la respuesta al “enigma”. Es la política peruana, donde cuando se piensa que ya se ha tocado fondo, revienta un nuevo suceso que hace ver que se puede seguir cayendo más bajo.
Y para mayor ignominia, el cabecilla y fundador de Perú Libre, el prófugo Vladimir Cerón Rojas, da una entrevista en la que asegura haber pactado con Podemos Perú, APP, disidentes de Acción Popular y otros para lograr la victoria de Balcázar. Es cierto que hubo conciliábulos entre los legisladores, creo que desde más de 20 años poco a poco al Parlamento ha ido llegando, gente de la peor jaez, pícaros de baja estofa que solo buscan servirse del cargo, haciendo salvedad de honrosas excepciones.
No debió darse la censura
Siempre estuve en contra de la censura o vacancia de Jerí. Me parecía que a menos de dos meses de las elecciones del 12 de abril era un despropósito y crearía inestabilidad, que es lo que ha sucedido. Mi convicción era que Jerí entregue la banda presidencial a su sucesor democráticamente elegido y que luego se le abra las investigaciones pertinentes por las acusaciones que pesan contra él. Nada de impunidad.
Si quienes defenestraron a Jerí lo hicieron alegando principios morales o éticos, que por los contubernios y arreglos baja la mesa se vuelven héticos, hasta el momento no han dicho ni pío ante las graves acusaciones contra Balcázar. Lo que demuestra que actuaron por hipocresía política y no por honestidad. ¿Hasta cuándo durará Balcázar? ¿Tendremos un noveno presidente del país en diez años? ¡Terrible!
Ya no cabe llorar sobre la leche derramada. Pero si los partidos de “derecha” se hubieran opuesto a la moción de censura lanzada por los comunistas, izquierdistas, socialistas, caviares, etc. nada de esto hubiera sucedido. Debieron, aunque sea a regañadientes, estar en la misma línea que Fuerza Popular, que se mostró contraria a la censura, si bien en la agrupación fujimorista se habla de votas a favor de Balcázar. Por pose electorera las agrupaciones de “derecha” se sumaron a sacar a Jerí para demostrar su “lucha contra la corrupción” y nos han puesto en el sillón de Pizarro a un sujeto que no tiene las credenciales morales para ocupar la más alta magistratura de la nación.